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El Plan de Salud de Centroamérica y República Dominicana (PSCARD) 20212025 fue concebido como un instrumento estratégico regional orientado a fortalecer la salud pública en los Estados miembros del SICA. Este plan se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), la Agenda de Salud de Centroamérica y República Dominicana (ASCARD) 20192030 y la Política Regional de Salud del SICA 20152022. La presente evaluación final responde a la necesidad de valorar los avances logrados, identificar desafíos y orientar la planificación del siguiente ciclo (20262030).
El objetivo general fue evaluar el grado de cumplimiento de los objetivos estratégicos, indicadores, metas, y resultados esperados del PSCARD 20212025. Adicionalmente, se buscaron identificar brechas, proponer mejoras estructurales y extraer lecciones clave para el fortalecimiento de la gobernanza regional en salud. Se utilizó una metodología mixta basada en herramientas cuantitativas (indicadores de resultado) y cualitativas (entrevistas, cuestionarios y grupos focales).
La evaluación fue liderada por un petit comité técnico de la SE-COMISCA y aprobada por el Comité Ejecutivo para la Implementación del Plan (CEIP). Se evaluaron 37 indicadores estratégicos mediante una plataforma denominada “Sistema de Monitoreo & Evaluación de los Procesos Regionales de Salud de Centroamérica y República Dominicana”, que permitió clasificar el nivel de cumplimiento por rango porcentual
El Plan de Salud de Centroamérica y República Dominicana (PSCARD) 20212025 fue concebido como un instrumento estratégico regional orientado a fortalecer la salud pública en los Estados miembros del SICA. Este plan se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), la Agenda de Salud de Centroamérica y República Dominicana (ASCARD) 20192030 y la Política Regional de Salud del SICA 20152022. La presente evaluación final responde a la necesidad de valorar los avances logrados, identificar desafíos y orientar la planificación del siguiente ciclo (20262030).
El objetivo general fue evaluar el grado de cumplimiento de los objetivos estratégicos, indicadores, metas, y resultados esperados del PSCARD 20212025. Adicionalmente, se buscaron identificar brechas, proponer mejoras estructurales y extraer lecciones clave para el fortalecimiento de la gobernanza regional en salud. Se utilizó una metodología mixta basada en herramientas cuantitativas (indicadores de resultado) y cualitativas (entrevistas, cuestionarios y grupos focales).
La evaluación fue liderada por un petit comité técnico de la SE-COMISCA y aprobada por el Comité Ejecutivo para la Implementación del Plan (CEIP). Se evaluaron 37 indicadores estratégicos mediante una plataforma denominada “Sistema de Monitoreo & Evaluación de los Procesos Regionales de Salud de Centroamérica y República Dominicana”, que permitió clasificar el nivel de cumplimiento por rango porcentual
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Encuentre en esta sección el Plan de Salud de Centroamérica y República Dominicana 2026-2030 aprobado durante la Reunión Ordinaria del COMISCA LXII celebrada del 10 al 11 de diciembre 2025 en Ciudad de Panamá
Encuentre en esta sección el Plan de Salud de Centroamérica y República Dominicana 2026-2030 aprobado durante la Reunión Ordinaria del COMISCA LXII celebrada del 10 al 11 de diciembre 2025 en Ciudad de Panamá
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Este número de la revista “Salud Regional” de COMISCA está dedicado a resaltar los aportes de profesionales que bregan en salud mental en la región de Centroamérica y República Dominicana. Sus aportes se encaminan a resaltar los aprendizajes, retos y líneas de acción para la salud mental tras la pandemia por COVID-19, a exponer las experiencias de la implementación y ejecutoria de un modelo para la prevención de la violencia autoinfligida y la promoción de la salud mental comunitaria, los desafíos que supone la salud mental post COVID- 19 para la adolescencia, los aportes que dejó el V Foro Intersectorial Regional para la Salud de Centroamérica y República Dominicana para la salud mental y, finalmente, la instauración del Observatorio de la Conducta Suicida y su transición hacia un Observatorio Regional de Salud Mental.
Este número de la revista “Salud Regional” de COMISCA está dedicado a resaltar los aportes de profesionales que bregan en salud mental en la región de Centroamérica y República Dominicana. Sus aportes se encaminan a resaltar los aprendizajes, retos y líneas de acción para la salud mental tras la pandemia por COVID-19, a exponer las experiencias de la implementación y ejecutoria de un modelo para la prevención de la violencia autoinfligida y la promoción de la salud mental comunitaria, los desafíos que supone la salud mental post COVID- 19 para la adolescencia, los aportes que dejó el V Foro Intersectorial Regional para la Salud de Centroamérica y República Dominicana para la salud mental y, finalmente, la instauración del Observatorio de la Conducta Suicida y su transición hacia un Observatorio Regional de Salud Mental.
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La inesperada aparición del SARS-CoV-2 en Wuhan-China a finales del año 2019 y su posterior expansión mundial, planteó no solamente un nuevo, diferente y serio reto para todos los sistemas de salud, sino también exigió nuevas formas de relacionamiento entre y dentro de las naciones, el intercambio de conocimientos y experiencias en torno a la respuesta que se viene dando a la emergencia sanitaria frente a la Pandemia por COVID-19, las medidas preventivas, administrativas, clínico-asistenciales, de vigilancia en salud y seguimiento desde atención primaria tomadas sobre la marcha para afrontar los desafíos que continua planteando día tras día la Pandemia. La Pandemia de la COVID-19 provocada por el SARS-COV-2 (Coronavirus) planteó la imperiosa necesidad de dar respuestas prontas y efectivas, exigiendo que los Sistemas Nacionales de Salud decidieran, hicieran, y aprendieran “sobre la marcha”, en medio de la incertidumbre, miedo y el dolor colectivo. De igual manera, afrontamos una abrumadora cantidad de información diversa, falsa, equivocada o cierta, dolorosa y aleccionadora sobre la respuesta social frente a la pandemia. La situación ha demandado respuestas enmarcadas en el intercambio de conocimientos, experiencias de gestión de la crisis pandémica, sistematización de las lecciones aprendidas en diferentes ámbitos, y en distintos quehaceres sociales y administrativos para gestionar los sistemas de atención de salud, el manejo epidemiológico, clínico y hasta político de la emergencia. Desde muy temprano, mayo 2020, la SE-COMISCA planteó respuestas regionales que contemplaron, por un lado, ocho líneas de trabajo para responder a la emergencia y consecuencias que estaba teniendo la COVID-19. Esas líneas de trabajo definidas en el documento “Abordaje multidisciplinario del manejo regional de la pandemia COVID-19”, contemplaron acciones especialmente de: intercambio e impulso de políticas públicas de soporte, gestión administrativa, vigilancia en salud, diagnóstico y manejo clínico crítico y no crítico, cuidados de enfermería, vigilancia del uso de terapias farmacológicas y no farmacológicas, el abordaje de la salud mental y el uso de tecnologías de la información y comunicación.
La inesperada aparición del SARS-CoV-2 en Wuhan-China a finales del año 2019 y su posterior expansión mundial, planteó no solamente un nuevo, diferente y serio reto para todos los sistemas de salud, sino también exigió nuevas formas de relacionamiento entre y dentro de las naciones, el intercambio de conocimientos y experiencias en torno a la respuesta que se viene dando a la emergencia sanitaria frente a la Pandemia por COVID-19, las medidas preventivas, administrativas, clínico-asistenciales, de vigilancia en salud y seguimiento desde atención primaria tomadas sobre la marcha para afrontar los desafíos que continua planteando día tras día la Pandemia. La Pandemia de la COVID-19 provocada por el SARS-COV-2 (Coronavirus) planteó la imperiosa necesidad de dar respuestas prontas y efectivas, exigiendo que los Sistemas Nacionales de Salud decidieran, hicieran, y aprendieran “sobre la marcha”, en medio de la incertidumbre, miedo y el dolor colectivo. De igual manera, afrontamos una abrumadora cantidad de información diversa, falsa, equivocada o cierta, dolorosa y aleccionadora sobre la respuesta social frente a la pandemia. La situación ha demandado respuestas enmarcadas en el intercambio de conocimientos, experiencias de gestión de la crisis pandémica, sistematización de las lecciones aprendidas en diferentes ámbitos, y en distintos quehaceres sociales y administrativos para gestionar los sistemas de atención de salud, el manejo epidemiológico, clínico y hasta político de la emergencia. Desde muy temprano, mayo 2020, la SE-COMISCA planteó respuestas regionales que contemplaron, por un lado, ocho líneas de trabajo para responder a la emergencia y consecuencias que estaba teniendo la COVID-19. Esas líneas de trabajo definidas en el documento “Abordaje multidisciplinario del manejo regional de la pandemia COVID-19”, contemplaron acciones especialmente de: intercambio e impulso de políticas públicas de soporte, gestión administrativa, vigilancia en salud, diagnóstico y manejo clínico crítico y no crítico, cuidados de enfermería, vigilancia del uso de terapias farmacológicas y no farmacológicas, el abordaje de la salud mental y el uso de tecnologías de la información y comunicación.
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En el contexto de la Presidencia Pro Témpore del COMISCA/SICA que ostenta el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional de Nicaragua, el Ministerio de Salud desarrolló una serie de actividades, entre ellas el IV Foro Intersectorial Regional para la Salud dedicado a la “Gestión Ambiental y Saludable, Calidad y Manejo Sostenible del Agua para el Consumo Humano, así como a la Resistencia Antimicrobiana”. Por esa razón, los ensayos de este cuarto número de la “Revista Salud Regional” del COMISCA “Ambiente Saludable”, abordan temas y presentan, por un lado, artículos que enfatizan sobre los retos que afronta el abordaje del medioambiente (“Los desafíos del cambio climático”), los efectos socioambientales que se produjeron con la Pandemia por SARS-Cov2 (“Variables climáticas y ambientales en el contexto COVID-19”), y la posibilidad de prever respuestas en ‘seguridad alimentaria y nutricional según los pronósticos climáticos’. Por otra parte, también se aborda la “Resistencia a los Antimicrobianos” (RAM) que cada vez más se relaciona con serias consecuencias para la Salud Pública mundial, dadas sus implicaciones en la producción industrial global de alimentos de origen animal y vegetal bajo esta condición, y el subsecuente consumo humano (“Ambiente saludable, cambio climático y salud” y “Resistencia Antimicrobiana desde el enfoque ‘Una Salud’).
En el contexto de la Presidencia Pro Témpore del COMISCA/SICA que ostenta el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional de Nicaragua, el Ministerio de Salud desarrolló una serie de actividades, entre ellas el IV Foro Intersectorial Regional para la Salud dedicado a la “Gestión Ambiental y Saludable, Calidad y Manejo Sostenible del Agua para el Consumo Humano, así como a la Resistencia Antimicrobiana”. Por esa razón, los ensayos de este cuarto número de la “Revista Salud Regional” del COMISCA “Ambiente Saludable”, abordan temas y presentan, por un lado, artículos que enfatizan sobre los retos que afronta el abordaje del medioambiente (“Los desafíos del cambio climático”), los efectos socioambientales que se produjeron con la Pandemia por SARS-Cov2 (“Variables climáticas y ambientales en el contexto COVID-19”), y la posibilidad de prever respuestas en ‘seguridad alimentaria y nutricional según los pronósticos climáticos’. Por otra parte, también se aborda la “Resistencia a los Antimicrobianos” (RAM) que cada vez más se relaciona con serias consecuencias para la Salud Pública mundial, dadas sus implicaciones en la producción industrial global de alimentos de origen animal y vegetal bajo esta condición, y el subsecuente consumo humano (“Ambiente saludable, cambio climático y salud” y “Resistencia Antimicrobiana desde el enfoque ‘Una Salud’).
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En esta línea de ideas, la Promoción de la Salud (PS) añade al proceso salud-enfermedad, la percepción subjetiva de la salud, bajo la forma de malestar, bienestar, sufrimiento, calidad de vida, entre otras. Va más allá de centrar los esfuerzos por atender solamente a personas sanas, trabajando por reintegrar a aquellas enfermas a su entorno y mejorar con ello, su calidad de vida. Desde esta perspectiva, la salud es un recurso para la vida cotidiana, la felicidad y el bienestar, y forma parte de un proceso histórico definido cultural y socialmente, es decir, la salud va cambiando según se vaya concibiendo y resignificando desde la cosmovisión de cada grupo social. Esto supone ir más allá de los tradicionales planteamientos racionales, normativos, biologicistas y curativos de la salud, y donde la medición de prevalencias e incidencias, riesgos y tasas, y/o de diagnósticos a partir del ordenamiento de signos y síntomas que es lo habitual. Incluye también, la percepción que sobre salud y enfermedad se construye desde la subjetividad de los ciudadanos y comunidades como actores políticos e históricos.
En esta línea de ideas, la Promoción de la Salud (PS) añade al proceso salud-enfermedad, la percepción subjetiva de la salud, bajo la forma de malestar, bienestar, sufrimiento, calidad de vida, entre otras. Va más allá de centrar los esfuerzos por atender solamente a personas sanas, trabajando por reintegrar a aquellas enfermas a su entorno y mejorar con ello, su calidad de vida. Desde esta perspectiva, la salud es un recurso para la vida cotidiana, la felicidad y el bienestar, y forma parte de un proceso histórico definido cultural y socialmente, es decir, la salud va cambiando según se vaya concibiendo y resignificando desde la cosmovisión de cada grupo social. Esto supone ir más allá de los tradicionales planteamientos racionales, normativos, biologicistas y curativos de la salud, y donde la medición de prevalencias e incidencias, riesgos y tasas, y/o de diagnósticos a partir del ordenamiento de signos y síntomas que es lo habitual. Incluye también, la percepción que sobre salud y enfermedad se construye desde la subjetividad de los ciudadanos y comunidades como actores políticos e históricos.
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A nivel del sector salud, el Consejo de Ministros de Salud de Centroamérica y República Dominicana junto a su Secretaría Ejecutiva (SE-COMISCA) ha dado pasos importantes en la elaboración de sus instrumentos político-estratégicos y técnicos como son: la Política Regional de Salud del SICA 2015-2022, los Planes de Salud de Centroamérica y República Dominicana (2016-2020 y 2021-2025), la Agenda Regional de Salud (2019-2030) y otros documentos técnicos, que han permitido estructurar y construir el Pensamiento Regional en Salud, el cual se sustenta en pilares paradigmáticos como la Universalidad en el Derecho a la Salud, la intersectorialidad y la Determinación Social de la Salud que aspiran al logro de la equidad en salud de las poblaciones de los Estados miembros del SICA, lo cual presupone construir evidencia, análisis, estudios de carácter operativo y propuestas de política pública regional orientadas a visibilizar el estado de salud y sus vínculos con los procesos de desarrollo económico y social así como explicar las inequidades sanitarias vigentes entre y en los países de la región.
A nivel del sector salud, el Consejo de Ministros de Salud de Centroamérica y República Dominicana junto a su Secretaría Ejecutiva (SE-COMISCA) ha dado pasos importantes en la elaboración de sus instrumentos político-estratégicos y técnicos como son: la Política Regional de Salud del SICA 2015-2022, los Planes de Salud de Centroamérica y República Dominicana (2016-2020 y 2021-2025), la Agenda Regional de Salud (2019-2030) y otros documentos técnicos, que han permitido estructurar y construir el Pensamiento Regional en Salud, el cual se sustenta en pilares paradigmáticos como la Universalidad en el Derecho a la Salud, la intersectorialidad y la Determinación Social de la Salud que aspiran al logro de la equidad en salud de las poblaciones de los Estados miembros del SICA, lo cual presupone construir evidencia, análisis, estudios de carácter operativo y propuestas de política pública regional orientadas a visibilizar el estado de salud y sus vínculos con los procesos de desarrollo económico y social así como explicar las inequidades sanitarias vigentes entre y en los países de la región.
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El presente documento constituye la Agenda de Salud de Centroamérica y República Dominicana 2019-2030 (ASCARD 2019-2030 en adelante). La Agenda supone un esfuerzo regional que orienta los esfuerzos sectoriales e intersectoriales en salud regional para garantizar el bienestar y pleno desarrollo de los ciudadanos de nuestros países. La Agenda es el instrumento que prioriza las necesidades regionales bajo principios y valores, que sirven de guía para que los países logren la integración regional en salud.
El presente documento constituye la Agenda de Salud de Centroamérica y República Dominicana 2019-2030 (ASCARD 2019-2030 en adelante). La Agenda supone un esfuerzo regional que orienta los esfuerzos sectoriales e intersectoriales en salud regional para garantizar el bienestar y pleno desarrollo de los ciudadanos de nuestros países. La Agenda es el instrumento que prioriza las necesidades regionales bajo principios y valores, que sirven de guía para que los países logren la integración regional en salud.
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En la actual etapa de globalización, la alta movilidad de los capitales y los avances en los medios de transporte y comunicación, han impulsado los procesos migratorios. A la vez y paradójicamente, las políticas migratorias restrictivas y las manifestaciones de xenofobia, unidas a la documentación masiva de la identidad de las personas y los medios tecnológicos de control de las fronteras, han buscado limitar los procesos migratorios, dando origen al fenómeno social de las llamadas “personas ilegales”, o «sin papeles».
En la actual etapa de globalización, la alta movilidad de los capitales y los avances en los medios de transporte y comunicación, han impulsado los procesos migratorios. A la vez y paradójicamente, las políticas migratorias restrictivas y las manifestaciones de xenofobia, unidas a la documentación masiva de la identidad de las personas y los medios tecnológicos de control de las fronteras, han buscado limitar los procesos migratorios, dando origen al fenómeno social de las llamadas “personas ilegales”, o «sin papeles».